martes, 29 de mayo de 2012

“EN UN MUNDO MEJOR”


La medicina, es la ciencia de la humanidad. Los médicos no somos dioses, sólo somos herramientas de Dios. Gregorio Marañon

En la película “EN UN MUNDO MEJOR” dirigida por Susanne Bier en 2010, se destacan diferentes aspectos trascendentales, pero enfocare mi escrito en la actitud de la medicina o más bien en su principal protagonista el médico frente a ciertas circunstancias de la vida cotidiana, donde se establece un conflicto entre la ética médica vs ética personal, sobre todo cuando se trata de salvar la vida a una persona que no ha tenido ni la más mínima consideración con la vida de sus semejantes.
Doy génesis con una mirada hacia la misión del médico en la actualidad desde mi punto de vista. El objeto fundamental de la medicina es el  hombre enfermo, conocerle es una de las bases del saber médico, y en esta tarea el médico es un “instrumento”, un intermediario que utiliza una ciencia para aliviar el sufrimiento humano físico y psíquico, para ello hay que tratar al enfermo como un “todo”, y no olvidar que la verdadera misión del médico en la actualidad, sigue siendo la que expresaba Hahneman en el primer parágrafo del órganon: ”la única y elevada misión del médico es la de restablecer la salud de los enfermos, que es lo que se denomina curar”. El médico debe poseer una vocación humanitaria profesional, conocimientos científicos y habilidades profesionales actualizadas en todo momento que le permitan ofrecer el cuidado necesario a los enfermos de manera segura, digna, y honorable, un luchador incansable que busca la verdad desentrañando los misterios de la naturaleza y los secretos de la condición humana, un científico un investigador, un hombre de pensamiento activo con  sensibilidad profesional y amplitud filosófica.
En cuanto a la actuación médica, según Hipócrates, esta debía ir enfocada  a un tratamiento de la totalidad del ser humano, uniendo la mente, el espíritu y el cuerpo, con el medio donde vive o se desarrolla el paciente, es decir individualizando el proceso.”No hay enfermedades sino enfermos”. El Juramento Hipocrático refleja el principio ético de amor al prójimo que según Hipócrates debía presidir la relación médico-paciente, y se puede asegurar que es el documento de mayor vigencia a todo lo largo de la historia de la Medicina Occidental y el modelo indiscutido de toda ética profesional.
Anteriormente cite a Samuel Hahnemann,  fue un médico sajón, fundador de la homeopatía, un tipo pseudociencia incluída en la medicina alternativa y que no pertenece a la medicina convencional, el cual en su gran obra (Organon de la medicina) expone la verdadera misión del médico, desarrollada en los primeros ocho parágrafos:

El médico simplemente tiene que buscar el restablecimiento de la salud de los enfermos, de la manera más rápida, suave y permanente posible, estudiando al enfermo, realizando una adecuada anamnesis buscando signos y síntomas, teniendo en cuenta todas las circunstancias particulares de su vida para hallar la etiología de su enfermedad, estudiándolos en su totalidad pues de la eliminación de la totalidad de los síntomas perceptibles obtendremos la salud. Para conseguirlo él médico debe establecer un diagnóstico correcto, conocer los medicamentos y elegir la dosis apropiada, teniendo en cuenta sus propias limitaciones y siendo consciente de las dificultades que pueda encontrar para la curación, sabiendo en qué momento preciso requiere modificar su tratamiento, para que después de la “remoción de todos los síntomas “no quede más que la salud.”
No hay apenas diferencias en la misión  del médico descrita por Hahneman en su obra respecto a la que debería  ser la del médico actual, sus recomendaciones son perfectamente aplicables a la medicina de hoy día. La homeopatía no es otra medicina, solo existe una medicina y no debería existir sectarismo o exclusividad, lo importante es el enfermo. La medicina es una profesión que garantiza al paciente competencia y ética. En realidad no es ni clásica ni convencional, se caracteriza por tener numerosas facetas, y dependiendo de cómo nos posicionemos frente al enfermo utilizaremos la alopatía, homeopatía, acupuntura, naturismo, etc. sin olvidar los principios tradicionales de la medicina  que no deberían ser incompatibles con el gran avance científico y tecnológico de hoy día.


Todo lo anterior me sirve para sustentar que se sabe mucho del qué hacer medico, pero en ninguna asignatura de la medicina enseñan cuál debe ser la actitud de un medico frente a situaciones como la de salvarle la vida a un asesino. Pienso que la actitud es cuestión personal y con mucha influencia social. Lo cierto es que si en toda la historia de la humanidad han existido grandes dudas, esta es una de ellas.

José Carlos Álvarez Payares

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